Preparar la masa base: Mezcla harina y sal en un tazón; agrega el agua helada y amasa hasta lograr una masa homogénea. Forma un bloque, cúbrelo con film y refrigera 30 min.
Laminar la mantequilla: Coloca la mantequilla entre dos hojas de papel encerado y aplánala con el rodillo hasta obtener un cuadrado de 1 cm de grosor.
Envolver y dar vueltas: Extiende la masa en forma de cruz, pon la mantequilla al centro y envuélvela. Estira en rectángulo, dobla en tercios y refrigera 20 min. Repite este estirado-doblado 6 veces; así crearás cientos de capas.
Cortar y hornear: Precalienta el horno a 200 °C. Divide la masa en 3 rectángulos de aprox. 3 mm de grosor, pincha con tenedor y coloca peso encima. Hornea 15 min, retira el peso y hornea otros 7 min hasta que luzca dorada. Deja enfriar por completo sobre rejilla.
Listar la crema: Asegúrate de que la crema pastelera esté fría. Si el clima es húmedo, mezcla la fécula para darle mayor firmeza.
Montar el pastel: Coloca la primera lámina sobre la base de cartón, unta un tercio de la crema. Repite con la segunda y tercera lámina, presionando suavemente para nivelar.
Terminar y decorar: Espolvorea azúcar glass sobre la superficie y, si lo deseas, carameliza ligeramente con soplete. Añade frutos rojos y hojas de menta para dar color.
Reposo imprescindible: Refrigera al menos 2 horas antes de cortar. Para porciones limpias, calienta el cuchillo de sierra en agua caliente, sécalo y corta sin presionar.